lunes, 3 de octubre de 2011

Soneto CXLIV: dos amores tengo que me confortan y desesperan

Este soneto da muchas claves para entender las relaciones amorosas de Shakespeare, dado que en él enfrenta al amor puro platónico, representado por el joven, con el deseo carnal, que en su caso lo encarna la Dama Oscura. Es un tema recurrente en la literatura universal desde “El banquete” de Platón.

                  Soneto CXLIV
Dos amores tengo que me confortan y desesperan,
y que, como espíritus encontrados, continuamente me tientan:
el mejor ángel es un hombre completamente bello,
el peor espíritu, una mujer de oscuro color.
De cara a ganarme para el infierno, mi mal femenino
tienta a mi buen ángel mientras él está a mi lado,
e intenta corromper a mi santo para convertirle en diablo
seduciendo su pureza con su sucio orgullo.
 Y aunque puede que mi ángel se transforme en demonio,
sospecho, aunque no pueda afirmarlo,
que, al estar los dos lejos de mí pero juntos entre sí,
uno de ellos es el infierno del otro:
sin embargo, nunca lo sabré, y viviré con la duda,
hasta que mi ángel malo expulse fuera al bueno.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Soneto CXLIII: así corres tú tras aquello que se aleja de ti

Sigue el tema del soneto anterior. Ella se aleja en pos de otros objetivos amorosos y él la persigue desde la distancia. Curiosa imagen de la madre que deja a su hijo en el suelo para perseguir a una gallina.

               Soneto CXLIII
Mira, tal y como una madre corre para coger

a una de sus emplumadas criaturas que se ha escapado,
deposita en el suelo a su retoño, y rápidamente parte
en persecución de aquello que no debía haberse ido,
mientras que su hijo rechazado la sigue a la carrera
y ella grita para alcanzar el objeto de su responsabilidad,
siguiendo aquello que desaparece delante de sus narices,
sin valorar el disgusto de su pobre infante,
así corres tú tras aquello que se aleja de ti,
mientras que yo, tu retoño, te sigo de lejos;
pero si alcanzas tus esperanzas, vuelve a mí,
e interpreta tu papel de madre, bésame, se considerada;
así, rezaré para que consigas tu deseo
siempre que vuelvas y aplaques mi sonoro llanto.

jueves, 29 de septiembre de 2011

Soneto CXLII: el amor es mi pecado

El poeta le pide a su amada que troque el desprecio hacia él por compasión, y aunque reconoce infidelidades hacia ella, también afirma que la Dama Oscura ha cometido adulterio. La compasión tradicionalmente abarca un extenso rango de actos y emociones, desde la simpatía y la disposición a escuchar, hasta un beso e incluso la realización del acto sexual, que nos da que es lo que persigue el autor. Así están las cosas en el culebrón de Will.

                         Soneto CXLII
El amor es mi pecado, y el motivo del odio de tu preciosa virtud,
odio hacia mi pecado, cimentado sobre amores pecaminosos:
oh, pero compara mi situación con la tuya
y descubrirás que no merece reproche,
o, si lo merece, no precisamente procedente de tus labios,
que han profanado sus ornamentos escarlata
y que han sellado falsos lazos de amor tanto como los míos,
robando las rentas de las camas de otros.
Si es lícito que yo te ame, tal y como tu amas
a aquellos a los que tus ojos seducen como los míos a ti importunan,
siembra entonces compasión en tu corazón, de forma que,
cuando crezca, tu compasión merezca ser compadecida.
Si buscar obtener lo que tú escondes a los demás,
por tu propio ejemplo, te será denegado. 


miércoles, 28 de septiembre de 2011

Soneto CXLI: yo no te amo con mis ojos

Este soneto puede ser una parodia de la costumbre literaria de la época de pintar a la amada con rasgos divinos. Shakespeare reconoce que la Dama Oscura no le atrae con ninguno de los sentidos y sin embargo afirma que está loco de amor por ella. 


             Soneto CXLI
Realmente, yo no te amo con mis ojos,
porque ellos mil defectos detectan en ti;
pero es mi corazón el que ama lo que ellos desprecian,
el que, a pesar de dicha visión, gusta de encandilarse contigo.
Tampoco mis oídos se entusiasman con la melodía de tu voz,
ni mi tierno tacto recibe placer de tu caricia,
ni el gusto, ni el olfato, desarrollan el anhelo de ser invitados
a una ceremonia sensual contigo a solas:
pero ni mi inteligencia ni mis cinco sentidos
pueden disuadir a un tonto corazón de que te sirva,
aquel que deja incontrolada la apariencia de hombre,
postrándome cual bajo vasallo de tu vanidoso corazón:
tan solo considero mi lacra como una ventaja
al ver que aquella que me hace pecar es la que me inflige el dolor.

martes, 27 de septiembre de 2011

Soneto CXL: sé tan sabia como eres cruel

Un soneto pleno de pasion y sentimientos encontrados. Él sabe que ella le engaña, pero está enamorado y le pide que finja que le ama aunque sea mentira.


                 Soneto CXL
Sé tan sabia como eres cruel; no presiones
a mi paciencia amordazada con demasiado desden,
no sea que el dolor me preste palabras y que éstas expresen
la naturaleza de mi pena ansiosa de compasión.
Si pudiese transmitirte conocimiento, sería mejor,
que aunque no me amas, amor, me dijeses que sí,
como los hombres iracundos, que cuando su muerte esta cercana
solamente quieren recibir noticias de mejoría de sus doctores,
porque si caigo en la desesperación me volveré loco,
y mi locura me puede llevar a hablar mal de ti,
ahora que este mundo retorcido se ha vuelto tan pernicioso
que los locos calumniadores pueden ser creídos por los oídos locos.
Para que yo no enloquezca, ni tú resultes calumniada,
mantén tu vista fija en mí aunque tu orgulloso corazón se descarríe.


lunes, 26 de septiembre de 2011

Soneto CXXXIX: aparta de mi rostro a mis verdugos

Parece ser que la Dama Oscura tiene otros pretendientes a los que dedica atenciones y Shakespeare sufre por ello. Es un tema clásico entre los sonetos de la época, el de la crueldad de la mujer amada. Sin embargo, a mitad de poema introduce una variante al justificar de alguna manera el comportamiento de su amante.

                Soneto CXXXIX
Oh, no me invoques para justificar la injuria
que tu crueldad inflige en mi corazón;
no me hieras con tu mirada sino con tu lengua:
utiliza todo tu poder y no me mates con artificios,
dime que amas a otro; pero en mi presencia,
querido corazón, evita mirar hacia otro lado:
¿Por qué tienes que herir con argucias, cuando tu poder
es mayor que lo que mis debilitadas defensas pueden soportar?
Déjame que te justifique: ah, mi amor bien sabe
que su bella apariencia ha sido mi enemiga,
pero ahora aparta de mi rostro a mis verdugos,
para que hacia otros puedan disparar su daño:
sin embargo no lo hagas, puesto que dado que me hallo moribundo,
remátame con tus miradas y acaba con mi sufrimiento.

viernes, 23 de septiembre de 2011

Soneto CXXXVIII: vanamente creyendo que ella me tiene por joven

Este soneto me parece precioso. Hay un juego sutil de engaños, autoengaños y mentiras, que resulta tierno. Él finge ser más joven de lo que es y ella parece que juega a creerlo. Le da miedo perderla por la diferencia de años. Los dos se regocijan con las mentiras mutuas (Therefore I lie with her, and she with me,  And in our faults by lies we flattered be).


               Soneto CXXXVIII
Cuando mi amor jura estar hecha de verdad,
yo la creo aun sabiendo que miente,
de forma que ella me tenga por un joven ignorante
no versado en las falsas sutilezas del mundo.
Por ello, vanamente creyendo que ella me tiene por joven,
aunque ella sabe que mis mejores días han pasado,
sencillamente doy crédito a su lengua mentirosa:
por ambas partes la verdad evidente es suprimida:
pero, ¿por qué ella no reconoce que es injusta?
¿y por qué no reconozco yo que soy viejo?
Oh, el mayor hábito del amor es parecer sincero,
y al amante entrado en edad no le gusta que se le recuerden los años:
por ello, yo miento con ella y ella conmigo,
y con nuestras faltas por mentir nos sentimos halagados.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Soneto CXXXVII: Amor, ciego estúpido, qué le has hecho a mis ojos

Los sonetos de la Dama Oscura son muy complejos. A veces Shakespeare la pinta como alguien físicamente desagradable pero que despierta la líbido; otras muestra su amor hacia ella a pesar de las habladurías y otras pone en evidencia su promiscuidad. Aquí se mezclan todos los motivos de nuevo: se queja de sufrir pasión por ella, que parece ser que no merece, máxime teniendo en cuenta que esta mujer parece tener relaciones con otros hombres. De hecho, la describe como una prostituta (eso sí, poéticamente).

                    Soneto CXXXVII
 ¿Amor, ciego estúpido, qué le has hecho a mis ojos
que miran pero que no ven lo que ven?
Saben lo que es la belleza, ven dónde se encuentra,
y sin embargo, confunden lo peor con lo mejor.
¿Si los ojos, corruptos por miradas seductoras,
están anclados en la bahía donde todos los hombres cabalgan,
 por qué has forjado garfios sobre la falsedad de una mirada
a los que el juicio de mi corazón está atado?
 ¿Por qué mi corazón concibe un coto
allí donde él mismo sabe que todos los hombres tienen acceso?
¿O, por qué mis ojos, al ver esto, no lo niegan
e insisten en proyectar la belleza en tan desagradable rostro?
Con aquello verdadero y recto mi corazón y mis ojos han errado,
y a esta plaga de falsedad están dedicados.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Soneto CXXXVI: me amarás porque mi nombre es “Will”

Este soneto sigue la línea del anterior haciendo juegos de palabras con los distintos significados de la palabra Will, en este caso con un abierto componente sexual.

                   Soneto CXXXVI
Si tu alma te reprocha que me acerco demasiado,
júrale a tu alma ciega que era yo, tu Will,
y que el deseo, tu alma lo sabe, está allí permitido;
así que en el nombre del amor, cielo, satisface mi demanda.
Will satisfará el tesoro de tu amor,
ciertamente, lo colmaré de deseo solo con mi deseo.
Es sabido que en cosas de gran enjundia es fácil demostrar
que entre un número de elementos, uno se tiene por ninguno:
así que, entre todos los demás deja que pase desapercibido,
aunque entre tu acervo ocupo un lugar;
no me valores en nada, siempre y cuando te resulte placentera
esa nada que soy yo y sea dulce para ti:
convierte mi nombre en tu amor y ámalo siempre
y en consecuencia me amarás porque mi nombre es “Will”.

martes, 20 de septiembre de 2011

Soneto CXXXV: Cualesquiera que sean los deseos de otras, tú tienes a tu Will

Este soneto juega con el múltiple sentido de la palabra "Will". Los expertos han identificado siete posibles significados de la palabra:
1. Diminutivo de William
2. Voluntad
3. Deseo carnal
4. Verbo auxiliar
5. Obstinación
6. Denominación vulgar del órgano sexual masculino
7. Denominación vulgar del órgano sexual femenino
Cada uno que haga su propia lectura.


                          Soneto CXXXV
Cualesquiera que sean los deseos de otras, tú tienes a tu Will,
y Will de sobra y Will en exceso;
una cantidad de mí que siempre te ha pretendido
de esta manera satisfaciendo tu dulce deseo.
¿Querrías, dado que tu deseo es amplio y espacioso,
permitir por una vez que mi deseo se esconda en el tuyo?
¿Te puede parecer adorable el deseo de otros,
mientras que mi deseo no recibe el brillo de la aceptación?
El mar, que es todo agua, aun así siempre acoge la lluvia,
y con abundancia, añadiéndola a sus reservas;
así que tú, que eres rica en Will, añade a tu Will
un deseo mío, para incrementar tu gran deseo.
No seas ingrata, no mates a los bellos pretendientes;
piensa en todos como uno y en mí como ese uno.