Este soneto es el único de los 154 que difiere en la métrica puesto que no está escrito en pentámetro yámbico. Esto lleva a algún erudito a postular que fue escrito en una época anterior y posteriormente incluido en la serie, pero es improbable que el joven Shakespeare que vivía en Stratdford, antes de iniciar su carrera literaria, conociese la tradición sonetista todavía.
Soneto CXLV
Esos labios construidos por la misma mano de
Amor
respiraron un sonido que decía “odio”,
a mí, que me desvivía por ella:
pero cuando ella contempló mi penoso estado,
la compasión llegó directa a su corazón
censurando a aquella lengua, que siempre
dulce,
acostumbraba a suministrar suaves
sentencias,
y de esta forma la enseñó de nuevo a
saludar;
ella alteró “odio” con un final en la frase
que le sucedía tal y como el tierno día
sigue a la noche, quien como un diablo
ha volado del cielo al infierno.
“Odio” del odio ella retiró,
y salvó mi vida diciendo “a ti no”.
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