Shakespeare establece una comparación poética entre los ojos negros de la Dama Oscura y el luto que a su juicio expresan por compasión hacia él, y le pide al corazón de la amada que también se compadezca y no le torture. Es un tema recurrente en la literatura desde el siglo XIV con Dante y Petrarca.
Soneto CXXXII
Tus ojos amo, y
ellos, como compadeciéndose de mí,
a sabiendas de que
tu corazón me tortura con desdén,
visten luto y se
han transformado en plañideros amantes,
contemplando mi
dolor con bella piedad.
Y verdaderamente,
ni el matutino sol del cielo
adorna más las
grises mejillas del Este,
ni esa gran
estrella que oficia en el crepúsculo
confiere la mitad
de gloria al sobrio Oeste,
que la armonía que
esos dos ojos en pena aportan a tu rostro:
oh, considera
entonces apropiado que tu corazón
pene por mí, dado
que el sufrimiento te añade gracia,
y adopta la
compasión en cada parte de ti.
Entonces juraré
que la misma belleza es negra
y que horribles
son todas las que carecen de tu aspecto.