El tema se empieza a complicar: parece ser que la amada tiene un modo de proceder oscuro, a los ojos del poeta. También la define como tiránica. Sigue igualmente dándole vueltas al tema de que su belleza no es convencional.
Soneto CXXXI
Tú eres tan
tiránica, al actuar de esta manera,
como aquellas a
cuya belleza vuelve orgullosamente crueles:
porque bien sabes
que para mi querido corazón enamorado
tu eres la joya
más preciada y hermosa.
Sin embargo, a
decir verdad, algunos al contemplarte
comentan
que tu rostro no
tiene el poder de hacer lamentarse al amor:
no seré yo tan
audaz para afirmar que se equivocan,
aunque en mi fuero
interno lo jure,
y para asegurarme de no jurar en falso,
mil lamentos me
afloran sólo con pensar en tu rostro.
Todos ellos, uno
tras otro prestan testimonio
de que tu negrura
es a mi juicio lo más bello.
Tú no eres negra
más que en tus actos
y de allí, pienso
yo, que procede la calumnia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario