Sobre este blog

Hace algún tiempo, tanto por curiosidad como por aburrimiento, me metí en la ardua tarea de traducir los 154 sonetos de William Shakespeare. No es tarea fácil; yo había leído selecciones de los mismos por encima –tanto en inglés como en reputadas traducciones al castellano-, y siempre tenía la impresión de no haberme enterado de nada de lo leído.  Efectivamente, una vez metido en tarea, me pude dar cuenta de la complejidad de los textos, no sólo por lo arcaico del inglés del siglo XVII, sino por lo prolífico de las imágenes y referencias, tanto a la realidad inglesa que le tocó vivir al poeta, como a la mitología y a la tradición, que son elementos omnipresentes en su obra.

Ni corto, ni perezoso, y con más pausa que prisa, le dediqué mis ratos libres a darle forma en castellano a aquellos por entonces enigmáticos textos, con la sana intención de comprender su sentido y significado. Yo no soy traductor profesional, ni tengo idea alguna de las habilidades y métodos del gremio; lo único que intenté es ofrecer una versión lo más inteligible posible de los contenidos de los sonetos, respetando, hasta donde se pudiera la esencia y estructura de cada poema. Cualquier traducción de poesía es una reingeniería de la pieza: es imposible mantener la fuerza y tensión expresiva de unos versos al pasarlos a otro idioma sin crear algo completamente distinto.

Con todo, he comprobado que hay traductores de poesía que consiguen traducir un soneto manteniendo la estructura métrica y la rima. ¡Bravo por ellos! Pero francamente, me da la sensación de que el producto final debe ser algo completamente distinto de la materia prima de la que partió. No existe una equivalencia tal entre los distintos idiomas que permita la plasmación perfecta de una obra poética de una lengua a otra; entiendo que si fuerzas el metro y la rima, aunque ganas en ritmo, te alejas necesariamente de la esencia del original. Sin embargo, insisto en que soy un aficionado en esto y que el único principio que me guía es la ilusión.

¿Qué criterios utilicé para acometer la traducción de los sonetos? Únicamente que se entendiesen; puede que los versos de mi versión en castellano parezcan torpes y deslabazados porque lo que busqué fue conseguir esclarecer el contenido, el sentido y el significado de esos poemas, utilizando para ello valiosas fuentes de información de apoyo y una no menos importante bibliografía. No hay más pretensión en esta empresa.