miércoles, 31 de agosto de 2011

Soneto CXXII: utilizar un anexo para recordarte implicaría importar en mí el olvido

El Soneto 122 hace alusión a un cuaderno, no sabemos si físico o simbólico, en el que guarda el recuerdo de su amor. Sin embargo, al final considera que esos recuerdos deben estar en su mente y no en anexos.

                     Soneto CXXII
Tu regalo, tu cuaderno de apuntes, está en mi cerebro
completamente escrito en la memoria longeva,
y permanecerá por encima de los temas triviales,
más allá de cualquier fecha, incluso hasta la eternidad:
o, como poco, tanto como el cerebro y el corazón
mantengan su facultad natural de subsistir;
hasta que los dos, reducidos al olvido, entreguen
su recuerdo de ti, tus registros no se podrán perder.
Ese pobre contenedor, tu cuaderno, no tiene capacidad,
ni yo necesito apuntar la cuenta de tu querido amor;
por ello me sentí orgulloso de que me lo dieras
para poder confiar en aquel otro registro que más te acoge:
utilizar un anexo para recordarte
implicaría importar en mí el olvido.

martes, 30 de agosto de 2011

Soneto CXXI: es mejor ser malvado que ser considerado como tal

Parece que en este caso Shakespeare se defiende de las críticas hacia sus devaneos amorosos procedentes de terceras personas, que presumiblemente han hablado mal de él al joven. Realiza una acrobacia retórica intentando volver la maldad de la que se le acusa hacia sus detractores.


                             Soneto CXXI
Es mejor ser malvado que ser considerado como tal,
cuando al que no lo es se le reprocha el serlo,
y desaparece el placer de la virtud, no por consideración
en nuestro fuero interno, sino por la opinión de los demás.
Pues ¿por qué los falsos ojos adulterados de los demás
deben dar su aprobación a mis devaneos amorosos?
¿O por qué mi degeneración sufre a aún más degenerados espías
 que desde su perspectiva juzgan malo lo que yo considero bueno?
No, yo soy lo que soy, y aquellos que señalan
mis abusos no hacen sino reconocer los suyos:
yo puedo ser recto aunque ellos sean corruptos;
sus torcidos pensamientos no deben interpretar mis actos;
al menos es lo que ellos denuncian: esta maldad generalizada
en la que todos los hombres son malos y reinan en su maldad.

lunes, 29 de agosto de 2011

Soneto CXX: tu ofensa se convierte en una cuota

Continuamos la serie sobre la traición de Shakespeare hacia su amante, en este caso ya sin excusas y recordándole que el también fue infiel en el pasado.

                              Soneto CXX
El que una vez te mostrases desagradecido me agrada ahora,
y por ese dolor que experimenté entonces
debo inclinarme ante mi transgresión presente
a no ser que mis nervios fuesen de latón o de acero.
Porque si te ha afectado mi desagradable comportamiento,
como a mí me paso por el tuyo, has tenido que atravesar un infierno,
y yo, el tirano, no he descansado considerando
lo mucho que una vez sufrí por tu culpa.
¡Oh, que nuestra noche triste me haya recordado
sentimientos profundos sobre lo fuerte que golpea el dolor,
pronto a ti como antaño a mí, para luego ser aliviado
con la pomada de la humildad que cura el corazón herido!
Ahora tu ofensa se convierte en una cuota;
la mía paga a la tuya, y la tuya debe pagar la mía.

viernes, 26 de agosto de 2011

Soneto CXIX: vuelvo purificado a aquello que me hace feliz

Otro poema de arrepentimiento por la infidelidad que ha cometido el poeta hacia el joven. Reconoce haber perseguido una quimera al buscar otros amores que no le ha llevado a ninguna parte. Y vuelve a su amante con un amor renovado y reforzado. Los primeros versos hacen referencia a la alquimia, cuya práctica estaba prohibida en Inglaterra en esa época.

                   Soneto CXIX
¡Qué pociones de lágrimas de sirena he bebido,
destiladas en alambiques de contenido impuro,
aplicando temores a esperanzas y esperanzas a temores,
siempre fallándome cuando yo me veía triunfar!
¡Qué terribles errores ha cometido mi corazón
mientras se consideraba más afortunado que nunca!
¡Cómo se han salido mis ojos de sus órbitas
en el delirio de esta fiebre enloquecedora!
¡Beneficios del mal! Ahora comprendo
que lo bueno con malas artes siempre mejora,
y que el amor estropeado, cuando se reconstruye
crece más bello que el primero, más fuerte, más grandioso.
Así que vuelvo purificado a aquello que me hace feliz
y ganando por mi mala conducta tres veces lo que invertí.

jueves, 25 de agosto de 2011

Soneto CXVIII: las drogas envenenan a aquel que se harta de ti

Tras afirmar en sonetos anteriores que su amor por el joven es eterno e indestructible, ahora Shakespeare intenta justificar su supuesta infidelidad con metáforas gastronómicas.

              Soneto CXVIII
Igual que para aumentar nuestro apetito
azuzamos nuestro paladar con fuertes mejunjes,
y que para prevenir dolencias futuras
enfermamos para prevenir enfermedades cuando nos purgamos,
asimismo, estando lleno de tu dulzura que nunca sacia,
basé mi alimentación en salsas amargas
y, harto del bienestar, encontré de cierta manera adecuado
el sufrir malestar antes de que fuera necesario.
Esta política amorosa de anticipar
los males que no existían generó faltas irrefutables
y llevó a medicar un estado de buena salud,
que, desbordado de bondad, sólo curaría mediante la enfermedad;
de todo esto yo aprendo una buena lección,
las drogas envenenan a aquel que se harta de ti.

miércoles, 24 de agosto de 2011

Soneto CXVII: haber olvidado visitar a tu dulce amor

Este soneto inicia una secuencia que acaba en el 121 en la que el poeta parece defenderse de las acusaciones de infidelidad del joven, tal y como en ciclos anteriores era este último al que se apuntaba como infiel. Algunos expertos sugieren que dada la proximidad con la sección de poemas dedicados a la dama oscura, puede que en este momento Shakespeare ya hubiese iniciado una relación con una mujer paralelamente a la que llevaba con el efebo.

                            Soneto CXVII
Puedes acusarme de lo siguiente: de haber sido descuidado,
en vez de devolver la ofrenda de tus virtudes,
de haber olvidado visitar a tu dulce amor,
aquel al que todos los lazos me atan día tras día;
de frecuentar a mentes desconocidas
y malgastar el tiempo al que tú justamente tienes derecho;
de desplegar las velas a todos los vientos
que me transportan lejos de tu presencia.
Anota tanto mi empecinamiento como mis errores
y continúa acumulando pruebas evidentes en tu acusación;
apunta hacia mí tu desdén pero
no dispares con tu odio encendido;
pues mi defensa se basa en que me esforcé por probar
la constancia y virtud de tu amor por mí.

martes, 23 de agosto de 2011

Soneto CXVI: amor es la estrella para todo navío errante

Este soneto, que es bastante popular, siempre ha sido considerado como un himno al amor ideal y eterno, una lectura más contextualizada del mismo una corriente subversiva que subyace entre sus versos. Por una parte, está situado detrás de una miniserie que se dedica a analizar cómo el amor engaña a los sentidos y precede a otro grupo de sonetos que tratan la infidelidad. Desde esta perspectiva, el amor es algo que se mantiene a flote a pesar de las distintas vicisitudes: de acuerdo con los dos últimos versos, la negación de esto supone negar la existencia del amor en sí.

Existe además el factor de lo irregular de una relación entre dos hombre en la Inglaterra isabelina. Aunque Shakespeare habla del "matrimonio de las mentes fieles" (marriage of true minds), realmente se está cuestionando si las creencias y costumbres de una época deben condicionar ese amor, por lo que quizá se está refiriendo a un matrimonio real entre dos hombres, un amor que nada debe alterar. Una explicación arriesgada pero a tener en cuenta.

                    Soneto CXVI
Que no se me permita admitir impedimentos
al matrimonio de las mentes fieles. No es amor
aquel que cambia cuando encuentra cambios,
o el que se tuerce junto con la sustitución de lo amado:
¡Oh no! Es una señalización perenne,
que enfrenta tempestades y nunca es alterada;
es la estrella para todo navío errante,
cuya esencia es desconocida, aunque su elevación es medible.
El amor no es el bufón del Tiempo, aunque las mejillas y labios rosados
caen bajo el arco descrito por su curvada guadaña;
el amor no se altera durante sus breves horas y semanas
sino que continúa fiel hasta el mismísimo borde de la muerte.
Si esto es un error y así me es demostrado entonces
nunca habré escrito nada y jamás ningún hombre habrá amado.

lunes, 22 de agosto de 2011

Soneto CXV: el amor es un niño

Reanudamos la actividad shakespiriana tras el parón estival avanzando hacia el fin del ciclo de los sonetos dedicados al bello mancebo, que acaban en el 126.

Curiosamente, la edición de "Babelia" del sábado pasado contenía un artículo de Ángel Rupérez reflexionando sobre la metodología de traducción de los sonetos de Shakespeare. Debo decir que mi técnica es más bien poco ortodoxa pues hay traductores que mantienen tanto la rima como la métrica. Sin embargo, yo considero que esa forma de traducir poesía necesariamente fuerza el alejamiento del original y crea un poema completamente nuevo. Pero sólo es mi opinión.

En el soneto CXV el bardo se pregunta cómo puede su amor por el chaval crecer tanto, incluso superando sus propias expectativas.Concluye que el amor es un niño, es decir, Cúpido, la personificación clásica de este sentimiento, que no conoce límites.

                       Soneto CXV
Esas líneas que antaño escribí mienten,
incluso aquellas que decían que no te podía amar aún más:
sin embargo, mi juicio no entendía porque
mi más fuerte llama debiera brillar posteriormente todavía más clara.
Pero el Tiempo escrutador, cuyos millones de momentos
se inmiscuyen entre los votos y alteran los decretos reales,
embadurna la sagrada belleza, desafila los más agudos esfuerzos,
desvía las mentes poderosas por el camino de las cosas cambiantes:
¡Ay! ¿Por qué, por temor a la tiranía del Tiempo,
no dije entonces, “ahora es cuando más te amo”,
mientras tenía la certeza que triunfaba sobre esta incertidumbre
que corona el presente y pone en duda el futuro?
El amor es un niño, entonces, ¿acaso debería no haber hablado así
intentando hacer crecer a lo que igualmente crece continuamente?