miércoles, 5 de octubre de 2011

Soneto CXLVI: compra valores divinos vendiendo horas de escoria

Este es quizá el soneto más religioso de Willliam Shakespeare, en el que trata la tradicional dicotomía alma-cuerpo desde una perspectiva que alude al derecho mercantil y al mercado inmobiliario.


               Soneto CXLVI
Pobre alma, el centro de mi mundo pecador,
que alimentas esos poderes rebeldes que encubres,
¿por qué languideces ahí adentro y padeces hambruna
mientras pintas alegres tus paredes externas a tan alto coste?
¿Por qué  inviertes un gasto tan elevado sobre tu mansión menguante
teniendo en cuenta el corto periodo de alquiler?
¿Se comerán los gusanos, herederos de estos excesos,
el motivo de tu cuidado? ¿Es éste el fin de tu cuerpo?
En este caso, alma, has de vivir de la pérdida de tu siervo,
de forma que ese dolor agrande tus activos;
compra valores divinos vendiendo horas de escoria;
aliméntate por dentro, nunca más seas rica por fuera:
de esta forma, te cebarás de la muerte, que se ceba en los hombres,
y una vez muerto, ya no hay más muerte.

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