lunes, 3 de octubre de 2011

Soneto CXLIV: dos amores tengo que me confortan y desesperan

Este soneto da muchas claves para entender las relaciones amorosas de Shakespeare, dado que en él enfrenta al amor puro platónico, representado por el joven, con el deseo carnal, que en su caso lo encarna la Dama Oscura. Es un tema recurrente en la literatura universal desde “El banquete” de Platón.

                  Soneto CXLIV
Dos amores tengo que me confortan y desesperan,
y que, como espíritus encontrados, continuamente me tientan:
el mejor ángel es un hombre completamente bello,
el peor espíritu, una mujer de oscuro color.
De cara a ganarme para el infierno, mi mal femenino
tienta a mi buen ángel mientras él está a mi lado,
e intenta corromper a mi santo para convertirle en diablo
seduciendo su pureza con su sucio orgullo.
 Y aunque puede que mi ángel se transforme en demonio,
sospecho, aunque no pueda afirmarlo,
que, al estar los dos lejos de mí pero juntos entre sí,
uno de ellos es el infierno del otro:
sin embargo, nunca lo sabré, y viviré con la duda,
hasta que mi ángel malo expulse fuera al bueno.

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