viernes, 14 de octubre de 2011

Soneto CLIII: donde Cupido encontró su nuevo fuego: en los ojos de mi dama

Tras la pasión mostrada a lo largo de la serie, tanto por el joven como por la Dama Oscura, Shakespeare finaliza su colección de sonetos con dos, éste y el siguiente, de lo más convencionales, siguiendo la moda de la época de introducir elementos de la mitología clásica. A pesar de que sigue hablando de su dama, los expertos no consideran que pertenezcan al grupo de los de la Dama Oscura.

                         Soneto CLIII
Cupido depositó su antorcha y se echó a dormir:
una doncella de Diana se topó con la oportunidad
y cogió el fuego que inflama el amor, sumergiéndolo
en una fría fuente de los alrededores,
la cual tomó prestado de este sagrado fuego del amor
un vivo calor sin final, desarrollando
un burbujeante baño, que todavía los hombres
utilizan para curar extrañas enfermedades de los soberanos.
Pero los ojos de mi dama volvieron a encender la antorcha de Amor
y el niño, para probarla, tocó mi pecho con ella;
yo, enfermo en consecuencia, requerí un baño curativo
y a aquel lugar corrí cual triste anfitrión de una infección,
mas no encontré remedio, pues el baño que puede ayudarme está
donde Cupido encontró su nuevo fuego: en los ojos de mi dama.

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