lunes, 26 de septiembre de 2011

Soneto CXXXIX: aparta de mi rostro a mis verdugos

Parece ser que la Dama Oscura tiene otros pretendientes a los que dedica atenciones y Shakespeare sufre por ello. Es un tema clásico entre los sonetos de la época, el de la crueldad de la mujer amada. Sin embargo, a mitad de poema introduce una variante al justificar de alguna manera el comportamiento de su amante.

                Soneto CXXXIX
Oh, no me invoques para justificar la injuria
que tu crueldad inflige en mi corazón;
no me hieras con tu mirada sino con tu lengua:
utiliza todo tu poder y no me mates con artificios,
dime que amas a otro; pero en mi presencia,
querido corazón, evita mirar hacia otro lado:
¿Por qué tienes que herir con argucias, cuando tu poder
es mayor que lo que mis debilitadas defensas pueden soportar?
Déjame que te justifique: ah, mi amor bien sabe
que su bella apariencia ha sido mi enemiga,
pero ahora aparta de mi rostro a mis verdugos,
para que hacia otros puedan disparar su daño:
sin embargo no lo hagas, puesto que dado que me hallo moribundo,
remátame con tus miradas y acaba con mi sufrimiento.

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