domingo, 11 de septiembre de 2011

Soneto CXXX: los ojos de mi dama no se parecen al sol

Shakespeare satiriza en este caso la costumbre de los poetas de la época de comparar a su amada con todas las cosas bellas bajo el sol. En los dos cuartetos parece que está describiendo a una mujer poco atractiva, pero en los tercetos lo endereza diciendo que adora escucharla. También se podría ver desde el punto de vista de una defensa de la diversidad estética, dado que su amada es morena a diferencia del tipo general de mujer británica.

                         Soneto CXXX
Los ojos de mi dama no se parecen al sol;
el coral es mucho más rojo que el rojo de sus labios:
si la nieve es blanca, sus pechos son oscuros;
si los cabellos fueran hebras, hebras negras crecen en su cabeza.
He visto rosas damasquinadas, rojas y blancas
pero no veo dichas rosas en sus mejillas;
y algunos perfumes son más agradables
que el aliento que mi dama exhala.
Adoro escucharla cuando habla, aunque bien sé
que la música tiene un sonido más placentero:
aseguro que nunca he visto a una diosa caminar,
mi señora, cuando camina, pisa el suelo:
y sin embargo, por el Cielo, considero a mi amor tan única
como cualquier mujer retratada con falsas comparaciones.  

No hay comentarios:

Publicar un comentario