jueves, 8 de septiembre de 2011

Soneto CXXVIII: yo envidio a esas teclas que ágiles saltan

Un motivo común en los sonetos de la época era el de expresar envidia hacia un objeto o prenda que está en contacto con la amada, deseando estar en su lugar. En este caso Shakespeare se refiere a un instrumento musical que está tocando la Dama Oscura.


                        Soneto CXXVIII
¡Cuán a menudo, cuando tú, mi música, música tocas
sobre esa bendita madera, que suena con el movimiento
de tus dulces dedos cuando suavemente meces
la vibrante armonía que se funde en mi oído,
yo envidio a esas teclas que ágiles saltan
para besar el tierno interior de tu mano,
mientras mis pobres labios que deberían esa cosecha recoger,
ante el atrevimiento de esas maderas se sonrojan junto a ti!
Para así ser tocados, cambiarían su estado
y situación por el de esas virutas
sobre las que tus dedos caminan con paso gentil,
siendo bendecida la madera muerta más que los labios vivos.
Dado que las impertinentes teclas tan felices son con esto,
dales a ellas tus dedos y dame a mí tus labios para besarlos.

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