lunes, 5 de septiembre de 2011

Soneto CXXV: acepta mi ofrenda pobre pero libre

Este poema cierra el ciclo de sonetos dedicados al joven puesto que el siguiente es ya la despedida. El tema sigue siendo el de los poemas precedentes, especialmente el 123, en los que Shakespeare defiende que el amor está por encima de todo, incluyendo las intrigas políticas. Introduce un nuevo personaje, el "informador sobornado", cuya identidad no está muy clara.


                Soneto CXXV
¿Me sirve de algo el sostener el palio
prestando honores con mi presencia,
o el sentar los grandes cimientos para la eternidad,
que demuestran ser más efímeros que todo lo pasajero?
¿Acaso no he visto inquilinos del favor y el protocolo
perder todo y más por pagar demasiada renta,
rechazar el sabor simple por una dulzura compuesta,
triunfadores dignos de lástima que se desgastan espiando a otros?
No, déjame ser dadivoso en tu corazón
y acepta mi ofrenda, pobre pero libre,
que no está mezclada con impurezas ni conoce el engaño,
sino sólo la entrega mutua, sólo yo para ti.
¡Largo, tú, informador sobornado! Un alma fiel
cuanto más es acusada más escapa a tu control.

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