jueves, 29 de septiembre de 2011

Soneto CXLII: el amor es mi pecado

El poeta le pide a su amada que troque el desprecio hacia él por compasión, y aunque reconoce infidelidades hacia ella, también afirma que la Dama Oscura ha cometido adulterio. La compasión tradicionalmente abarca un extenso rango de actos y emociones, desde la simpatía y la disposición a escuchar, hasta un beso e incluso la realización del acto sexual, que nos da que es lo que persigue el autor. Así están las cosas en el culebrón de Will.

                         Soneto CXLII
El amor es mi pecado, y el motivo del odio de tu preciosa virtud,
odio hacia mi pecado, cimentado sobre amores pecaminosos:
oh, pero compara mi situación con la tuya
y descubrirás que no merece reproche,
o, si lo merece, no precisamente procedente de tus labios,
que han profanado sus ornamentos escarlata
y que han sellado falsos lazos de amor tanto como los míos,
robando las rentas de las camas de otros.
Si es lícito que yo te ame, tal y como tu amas
a aquellos a los que tus ojos seducen como los míos a ti importunan,
siembra entonces compasión en tu corazón, de forma que,
cuando crezca, tu compasión merezca ser compadecida.
Si buscar obtener lo que tú escondes a los demás,
por tu propio ejemplo, te será denegado. 


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