lunes, 29 de agosto de 2011

Soneto CXX: tu ofensa se convierte en una cuota

Continuamos la serie sobre la traición de Shakespeare hacia su amante, en este caso ya sin excusas y recordándole que el también fue infiel en el pasado.

                              Soneto CXX
El que una vez te mostrases desagradecido me agrada ahora,
y por ese dolor que experimenté entonces
debo inclinarme ante mi transgresión presente
a no ser que mis nervios fuesen de latón o de acero.
Porque si te ha afectado mi desagradable comportamiento,
como a mí me paso por el tuyo, has tenido que atravesar un infierno,
y yo, el tirano, no he descansado considerando
lo mucho que una vez sufrí por tu culpa.
¡Oh, que nuestra noche triste me haya recordado
sentimientos profundos sobre lo fuerte que golpea el dolor,
pronto a ti como antaño a mí, para luego ser aliviado
con la pomada de la humildad que cura el corazón herido!
Ahora tu ofensa se convierte en una cuota;
la mía paga a la tuya, y la tuya debe pagar la mía.

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