jueves, 25 de agosto de 2011

Soneto CXVIII: las drogas envenenan a aquel que se harta de ti

Tras afirmar en sonetos anteriores que su amor por el joven es eterno e indestructible, ahora Shakespeare intenta justificar su supuesta infidelidad con metáforas gastronómicas.

              Soneto CXVIII
Igual que para aumentar nuestro apetito
azuzamos nuestro paladar con fuertes mejunjes,
y que para prevenir dolencias futuras
enfermamos para prevenir enfermedades cuando nos purgamos,
asimismo, estando lleno de tu dulzura que nunca sacia,
basé mi alimentación en salsas amargas
y, harto del bienestar, encontré de cierta manera adecuado
el sufrir malestar antes de que fuera necesario.
Esta política amorosa de anticipar
los males que no existían generó faltas irrefutables
y llevó a medicar un estado de buena salud,
que, desbordado de bondad, sólo curaría mediante la enfermedad;
de todo esto yo aprendo una buena lección,
las drogas envenenan a aquel que se harta de ti.

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