viernes, 26 de agosto de 2011

Soneto CXIX: vuelvo purificado a aquello que me hace feliz

Otro poema de arrepentimiento por la infidelidad que ha cometido el poeta hacia el joven. Reconoce haber perseguido una quimera al buscar otros amores que no le ha llevado a ninguna parte. Y vuelve a su amante con un amor renovado y reforzado. Los primeros versos hacen referencia a la alquimia, cuya práctica estaba prohibida en Inglaterra en esa época.

                   Soneto CXIX
¡Qué pociones de lágrimas de sirena he bebido,
destiladas en alambiques de contenido impuro,
aplicando temores a esperanzas y esperanzas a temores,
siempre fallándome cuando yo me veía triunfar!
¡Qué terribles errores ha cometido mi corazón
mientras se consideraba más afortunado que nunca!
¡Cómo se han salido mis ojos de sus órbitas
en el delirio de esta fiebre enloquecedora!
¡Beneficios del mal! Ahora comprendo
que lo bueno con malas artes siempre mejora,
y que el amor estropeado, cuando se reconstruye
crece más bello que el primero, más fuerte, más grandioso.
Así que vuelvo purificado a aquello que me hace feliz
y ganando por mi mala conducta tres veces lo que invertí.

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