jueves, 30 de junio de 2011

Soneto CXIV: transformando todo mal en excelencia

En este poema Shakespeare se pregunta acerca de quién es más culpable, su mente, por ser víctima de la adulación hacia el joven, o sus ojos, por embellecer todo objeto con la imagen de su amante.

                          Soneto CXIV
¿Será porque mi mente, habiendo sido coronada contigo,

se nutre de la enfermedad de los reyes, la adulación?
¿O debo decir que mis ojos dicen la verdad
y que tu amor les instruyó en esta alquimia
para convertir los monstruos y las cosas amorfas
en querubines tales como la apariencia de tu dulce ser,
transformando todo mal en excelencia,
tan rápido como los objetos son percibidos por sus rayos?
Oh, es la primera opción, es la adulación de mi visión
que mi gran mente de la forma más regia bebe:
mis ojos bien saben lo que es agradable a su gusto
y preparan en consecuencia la copa para su paladar:
si está envenenada no es un gran pecado
puesto que a mis ojos les encanta y la prueban primero.

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