miércoles, 15 de junio de 2011

Soneto CVI: todas sus alabanzas no son sino profecías prefigurándote

Curioso juego temporal que realiza este soneto: las crónicas de tiempos pasados, que describen la belleza de caballeros y damas, no hacen sino anticipar, o describir prematuramente, la belleza del joven. Los autores de la antiguedad ya preveían que llegaría una persona de la mayor belleza y valía, a juicio de Shakespeare.

Cuando en las crónicas del tiempo agotado
encuentro descripciones de los más hermosos personajes,
y la belleza embellece las viejas rimas
alabando a las damas muertas y a los encantadores caballeros,
entonces, en el blasonado de lo mejor de la dulce belleza,
de la mano, del pie, del labio, del ojo, del semblante,
veo que sus arcaicas plumas podrían expresar
incluso la belleza que tú posees ahora.
Así que todas sus alabanzas no son sino profecías
de éste nuestro tiempo, todas prefigurándote;
y porque miraban con ojos proyectados al futuro
no poseían la habilidad suficiente para cantar tu valía:
en cambio nosotros, que ahora contemplamos los días presentes,
tenemos ojos para maravillarnos, pero no lenguas para la alabanza.

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