martes, 21 de junio de 2011

Soneto CIX: nunca digas que fui falso de corazón

Este soneto inicia una serie sobre la separación entre el bardo y su joven amante. Parece que ahora Shakespeare se defiende de acusaciones de infidelidad tras una separación ("Though absence seemed my flame to qualify"), insistiendo en su devoción por las virtudes de su amor. Los dos últimos versos suponen una declaración absoluta de amor y adhesión. Dentro de las conjeturas, pues no disponemos de pruebas de nada en concreto, si el amante de Shakespeare hubiese sido el noble Earl of Southampton, la separación podría estar relacionada con el encarcelamiento de éste tras la revuelta de Essex en 1601, del que no fue liberado hasta el ascenso de Jaime I al trono de Inglaterra en 1603. Pero no tenemos indicios...

                         Soneto CIX
Oh, nunca digas que fui falso de corazón,
aunque la ausencia aparentaba mi llama apagar,
pues resultaría igual de fácil separarme de mí mismo
que hacerlo de mi alma, que reside en tu pecho.
Ése es mi hogar amado: si he vagabundeado
como aquel que viaja, vuelvo allí una y otra vez;
justo a tiempo y no alterado por el tiempo,
de forma que yo mismo traigo agua para limpiar mi mancha.
Nunca creas, aunque en mi naturaleza reinase
la debilidad que asedia a todo tipo de carácter,
que ésta podría ser manchada tan tontamente
como para abandonar por nada toda tu suma de virtudes;
no valoro en nada el ancho universo,
excepto a ti, mi rosa, que dentro de él eres todo para mí.



No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada