miércoles, 8 de junio de 2011

Soneto CIV: para mí, hermoso amigo, nunca podrás ser viejo

Este soneto genera controversia entre los expertos porque da pistas sobre el alcance temporal de la relación entre Shakespeare y el joven. Hace alusión a tres años de encuentros y desencuentros entre ellos, que los eruditos intentan fechar a través de la numerología, muy en boga en la época en que fueron escritos. Pero a mí no me apetece entrar en esos campos, así que solamente diré que el poeta hace una retrospectiva de su relación como siempre alabando a su amado.

                                 Soneto CIV
Para mí, hermoso amigo, nunca podrás ser viejo,
porque tal y como eras cuando nuestros ojos se encontraron,
así me parece aún tu belleza. El frío de tres inviernos
ha sacudido de los bosques el orgullo de tres veranos,
tres preciosas primaveras se han tornado al amarillo del otoño
en el proceso de las estaciones que he podido contemplar,
tres perfumes de abril se han abrasado en tres calurosos junios
desde que por vez primera te vi tan joven, y sigues lozano.
¡Ah! y sin embargo, tu belleza como la aguja de un reloj
se aleja de cada hora sin aparentar movimiento;
de esta forma tu dulce color, que yo pienso que no varía,
se transforma, y mi ojo puede estar siendo engañado:
por temor a ello, escuchad esto, vosotros los de tiempos por llegar,
antes de que nacieseis murió la belleza del verano.

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