martes, 7 de junio de 2011

Soneto CIII: mis versos no tienen otro cometido que tus gracias y virtudes difundir

Shakespeare se degrada aún más afirmando que sus versos no añaden nada a las gracias del joven y que incluso pueden empeorarlas. Por supuesto, siempre sospechamos que es un mero ejercicio estilístico y que él está absolutamente convencido de la calidad de su poesía. Prueba de ello es que ésta ha llegado hasta nosotros y la imagen del joven no.

                     Soneto CIII
¡Ay, cuánta pobreza acarrea mi Musa,
pues teniendo tal campo para mostrar su orgullo,
el tema completamente desnudo es más rico
que cuando lleva añadidas mis alabanzas!
¡Oh, no me culpéis si ya no puedo escribir más!
Mira en tu espejo y allí un rostro aparece
que excede con creces mi pobre inventiva,
ensombreciendo mis renglones y desacreditándome.
¿No sería pecado entonces que, al intentar mejorar,
empeorase al sujeto que antes estaba bien?
Porque mis versos no tienen otro cometido
que tus gracias y virtudes difundir;
y más, mucho más de lo que puede albergar mi verso,
te lo muestra tu espejo, cuando te miras en él.

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