lunes, 30 de mayo de 2011

Soneto XCVIII: he estado separado de ti en la primavera

Shakespeare lamenta la ausencia de su amante en la primavera, la cual a pesar de sus bondades, no ha conseguido que nuestro poeta se sienta bien y aprecie la belleza que le rodea, que según él, no es más que un reflejo de la que emana del joven.

                                      Soneto XCVIII
He estado separado de ti en la primavera
cuando abril de orgulloso colorido, vestido con sus mejores galas,
ha depositado tal espíritu de juventud en todas las cosas
que hasta el triste Saturno ha reído y correteado con él.
Pero ni los cantos de los pájaros, ni el dulce olor
de distintas flores en aroma y en color,
pudieron hacerme relatar ninguna historia estival
o llevarme a arrancarlas de su orgulloso regazo, donde crecían:
tampoco me hizo meditar el blanco del lirio,
ni provocó mis alabanzas el profundo bermellón de la rosa;
eran solamente agradables, sólo esbozos con encanto
dibujados a partir de ti, que eres el modelo de todos ellos.
Sin embargo, parecía invierno todavía, y estando tú ausente,
jugué con ellos como si se tratase de tu sombra.

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