lunes, 23 de mayo de 2011

Soneto XCV: en cuánta dulzura se envuelven tus pecados

Shakespeare continúa criticando al joven, aunque ahora más dulcemente, por lo menos en apariencia, aunque probablemente los versos vayan con doble sentido.

                    Soneto XCV
¡Cuán dulce y encantadora haces la vergüenza,
la cual, como el cancro en la rosa fragante,
corrompe la belleza de tu joven persona!
Oh, en cuánta dulzura se envuelven tus pecados.
Aquella lengua que cuente la historia de tus días
realizando comentarios lascivos de tu ocio,
no podrá desacreditarte más que a través de alabanzas;
mencionar tu nombre bendice una mala reputación.
¡Oh, qué mansión tienen esos vicios,
que te eligieron como habitación,
donde el velo de la belleza cubre cualquier mancha
y todo lo vuelve hermoso en apariencia!
Cuídate, querido corazón, de este privilegio;
el cuchillo más duro, mal usado, pierde su filo.

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