jueves, 19 de mayo de 2011

Soneto XCIV: a las cosas más dulces sus acciones las amargan

Un soneto de los más enigmáticos, vive Dios. La comparación con el mundo vegetal, el hablar de gente fría que conmueve a los demás, que puede hacer daño y no lo hace...Puede que después de todo, el joven sea frío como una roca y no se deje llevar por los devaneos aparentes con los poetas rivales de Shakespeare: que los maneje a su antojo sin el menor compromiso. Entonces quedaría la esperanza de que guarda un amor puro y fiel hacia el poeta. Sin embargo, ¿no se aprecia un tono de crítica en los versos finales sobre lirios y hierbajos (For sweetest things turn sourest by their deeds; Lilies that fester, smell far worse than weeds)?

                              Soneto XCIV
Aquellos que tienen el poder de hacer daño y no lo hacen,
que no hacen aquello que aparentan que pueden hacer,
los que, conmoviendo a otros, son ellos mismos cual piedra,
inamovibles, fríos, y poco proclives a caer en la tentación;
con todo el derecho heredan la gracia del cielo
y protegen la riqueza de la naturaleza del derroche;
son los amos y señores de sus rostros,
mientras que otros no son sino administradores de su excelencia.
La flor estival es dulce a los ojos del verano,
aunque se encierra sí misma, y sólo vive y muere,
pero si dicha flor cae presa de la infección,
el hierbajo más vulgar la superará en dignidad:
porque a las cosas más dulces sus acciones las amargan;
los lirios podridos huelen mucho peor que los hierbajos.

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