martes, 17 de mayo de 2011

Soneto XCII: tú puedes ser falso y yo no saberlo

Parece que la ambigüedad sigue en pie entre Shakespeare y su amante; la relación no parece ir pero que nada bien. Incluso si el poeta muere creyendo que es amado, le quedará la duda de si ha sido traicionado.


              Soneto XCII
Pero haz lo peor para robarte de mí,
por el periodo de la vida tú me perteneces;
y mi vida no durará más que tu amor
porque depende de ese amor tuyo,
por eso no tengo que temer el peor de los males
cuando el menor de ellos acabe con mi vida.
Veo que me pertenece un mejor estado
que aquel que depende de tu estado de ánimo.
No me puedes vejar con una mente variable
dado que mi vida depende de tu abandono.
Oh, qué feliz posesión encuentro,
feliz de tener tu amor, feliz de morir:
pero, ¿quién es tan bello y afortunado que no teme una mancha?
Tú puedes ser falso y yo no saberlo.

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