jueves, 12 de mayo de 2011

Soneto XC: no des a una noche ventosa un amanecer lluvioso

Este poema continua la linea del anterior y parece que anuncia una separación entre Shakespeare y su amado. No sabemos si ésta ya se ha producido o es inminente.

                            Soneto XC
En ese caso, ódiame cuando quieras; mejor, ahora;
ahora, que el mundo se confabula para hundir mis planes,
únete a la maldad de la fortuna, hazme humillarme,
pero no lo dejes para más adelante, como colofón a mi desgracia.
¡Ah! Cuando mi corazón haya superado la pena, no
ataques por la retaguardia a un enemigo conquistado;
no des a una noche ventosa un amanecer lluvioso,
para perpetuar un abandono premeditado.
Si me tienes que dejar, no lo dejes para el final,
cuando otras desdichas pequeñas hayan hecho su maldad,
mejor ven con la vanguardia: así podré probar
en primer lugar lo más terrible del poder de la fortuna;
y otras variedades de dolor, que ahora parecen dolor,
comparadas con tu pérdida, no lo parecerán. 

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