jueves, 5 de mayo de 2011

Soneto LXXXVI: cuando tu imagen rellenó sus líneas, yo me quedé sin tema

Último soneto de la serie que trata el tema del poeta o poetas rivales en recabar la atención del joven. En este caso parece ser que Shakespeare ya solamente habla de una persona en concreto y puede haber alguna pista sobre quién pudo ser, aunque vaga. Algunos críticos, basándose en la inspiración sobrenatural nocturna a la que alude el soneto, apuntan hacia George Chapman, autor de una traducción de "La Iliada" que el poeta Keats alabó en uno de sus sonetos. En cualquier caso, el aire épico de este soneto, con su comparación con una flota o armada (Was it the proud full sail of his great verse) que supuestamente anula los metros de nuestro protagonista, resulta majestuoso y genial, lo que nos lleva a considerar que Shakespeare se burla de las artes de su rival demostrando su valía como escritor con este alarde lírico.

                    Soneto LXXXVI
¿Fue el orgulloso velamen de su imponente verso
dirigiéndose al premio en exceso valioso de tu ser,
lo que sepultó en mi mente mis maduros pensamientos,
convirtiendo en tumba la matriz en la que se gestaron?
¿Fue su espíritu, enseñado por espíritus a escribir
por encima de cualquier mortal, lo que me mató?
No, no fue él, ni fueron los compañeros nocturnos
que le ayudan, los que mis versos bloquearon.
Ni él, ni el afable y familiar fantasma
que por la noche le colma de sabiduría
pueden de la victoria sobre mi silencio alardear.
Yo nunca enfermé de miedo por ellos:
pero cuando tu imagen rellenó sus líneas,
yo me quedé sin tema; y eso debilitó las mías.

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