miércoles, 4 de mayo de 2011

Soneto LXXXV: otros dan importancia al aliento de las palabras

Continuamos en la defensa del sentimiento frente al verbo. Los poetas escriben maravillas del joven, pero es más fuerte el sentiemiento que alberga el pecho del poeta. Su amor por él, aunque mudo, es más intenso que los artificios de la literatura de sus rivales (Then others, for the breath of words respect,  Me for my dumb thoughts, speaking in effect.).

                        Soneto LXXXV
Mi amordazada musa por cortesía se mantiene callada,
mientras que los comentarios en tu alabanza, ricamente recopilados,
preservan tu persona con dorada pluma
y preciosas frases rematadas por todas las Musas.
Yo pienso buenas cosas mientras otros escriben buenas palabras,
y, como clérigo iletrado, todavía grito “Amén”
a cada himno que proporciona el espíritu hábil
de forma pulida por medio de una pluma refinada.
Al oír que se te alaba, digo: “así es, es verdad”,
y a la más alta alabanza añado algo;
pero esto queda en mi pensamiento, cuyo amor por ti,
aunque las palabras vienen después, precede en importancia:
Por ello, otros dan importancia al aliento de las palabras,
y yo a mis mudos pensamientos, que cuentan la verdad.  

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