miércoles, 13 de abril de 2011

Soneto LXXV: muriéndome de hambre por una mirada

Cambia en este poema el carácter lánguido de los anteriores. De forma más distendida, Will compara los extremos de su amor por el joven con el hambre y la glotonería: a veces echa de menos a su amor y otras veces se sacia con creces de él. Hay momentos en que quiere disfrutar del joven a solas y otros en los que quiere presumir de él y mostrarle en sociedad. Interesante dicotomía.

                            Soneto LXXV
Tal eres tú a mis pensamientos como el alimento a la vida,
o como las lluvias primaverales de dulce olor a la tierra;
y para preservar tu paz yo sostengo tal contienda
como la que hay entre el mísero y los que pretenden su riqueza:
ahora orgulloso en el disfrute y al momento siguiente
temeroso de que los tiempos ladrones puedan robar su tesoro;
ahora considerando mejor estar contigo a solas,
luego prefiriendo que el mundo pueda percibir mi placer:
a veces colmándome de alimento con tu visión,
e inmediatamente muriéndome de hambre por una mirada;
sin poseer ni perseguir ningún otro placer,
sino excepto lo que tengo o debo obtener de ti.
Así me muero de hambre y me atiborro alternativamente,
bien devorándolo todo con glotonería, bien prescindiendo de todo.

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