martes, 19 de abril de 2011

Soneto LXXIX: lo que te ofrece está financiado por ti

Parece que proliferan los escritores que vierten alabanzas hacia el joven desde sus poemas, hecho que evidentemente molesta a Shakespeare. Su argumento para que rechace elogios ajenos se basa en que los poemas solamente recogen las virtudes del joven, no aportan nada que éste no tenga ya, y le devuelven las excelencias que antes le han quitado para elaborar los sonetos. Por lo tanto, no debe agradecer que le devuelvan lo que es ya suyo.

                       Soneto LXXIX
Mientras yo era el único que invocaba tu ayuda,
mis versos eran los únicos en poseer tu alta gracia:
pero ahora mi ingenioso metro está en decadencia,
y mi musa enferma ofrece inspiración en otros lugares.
Te aseguro, dulce amor, que tú, como motivo literario,
mereces el esfuerzo de una pluma más valiosa;
sin embargo, lo que pueda ingeniar sobre ti tu poeta,
te lo roba directamente, para luego ofrecértelo de nuevo.
Te confiere la virtud, pero robó esa palabra
de tu comportamiento; te adjudica la belleza,
pero la encontró en tu semblante; no puede permitirse
ninguna alabanza a algo que no resida ya en ti.
Así que no le des las gracias por aquello que te dice,
porque lo que te ofrece está financiado por ti.

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