martes, 12 de abril de 2011

Soneto LXXIV: mi espíritu es tuyo, la mejor parte de mí

El 74 cierra el miniciclo de los cuatro sonetos que hablan de la muerte del poeta y para bien, pues defiende su inmortalidad a través de sus versos, que afirma que son su esencia, frente al cuerpo mortal que no es más que un residuo.

                                      Soneto LXXIV
Pero conténtate cuando sea cruelmente arrestado
y sin posibilidad de fianza sea llevado
porque mi vida mantendrá un valor en estos versos
que como recuerdo siempre permanecerán contigo.
Cuando releas esto, estarás releyendo
la mismísima parte que fue consagrada a ti:
la tierra solamente puede recibir tierra, que es su derecho;
mi espíritu es tuyo, la mejor parte de mí:
así que sólo habrás perdido los residuos de la vida,
la presa de los gusanos, mi cuerpo una vez muerto;
la cobarde conquista del cuchillo de un mezquino,
algo demasiado bajo para ser recordado por ti.   
El valor de algo está en lo que ese algo contiene,
y ese algo es esto, y esto contigo permanecerá.

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