lunes, 11 de abril de 2011

Soneto LXXIII: en mí puedes ver el crepúsculo de semejante día

A pesar del tono crepúscular de este soneto, Shakespeare lo debió escribir antes de 1600 por lo que no había cumplido los 36 años. Deducimos por tanto que no es más que una licencia poética de estilo el presentarse como un hombre en su senectud, que probablemente lo que persigue es acentuar la necesidad que tiene del amor del joven, victimizándose. 

                          Soneto LXXIII
Esa es la parte del año que puedes contemplar en mí,
cuando cuelgan hojas amarillas, pocas o ninguna,
sobre esas ramas que se estremecen ante el frío,
desnudos coros en ruinas, donde antes las dulces aves cantaban.
En mí puedes ver el crepúsculo de semejante día,
como cuando la puesta de sol se difumina por el oeste,
a la que poco a poco se lleva la negra noche,
el otro yo de la muerte, que todo sella con descanso.
En mí puedes ver el brillo de semejante fuego,
como el que yace en las cenizas de su juventud,
a modo de lecho de muerte en el que debe expirar,
consumido por aquello que le alimentaba.
Esto que percibes debería reforzar tu amor,
para que bien ames aquello de lo que pronto te separarás.

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