martes, 5 de abril de 2011

Soneto LXXI: no llores más tiempo por mí cuando haya muerto

Emotivo soneto que inicia una serie que se exteiende hasta el 74 sobre la futura muerte del poeta y el recuerdo que le profesará el joven. Le pide que tras su defunción no le llore más de lo necesario para evitar su sufrimiento, que le olvide y no piense más en él. Después del tono tan elevado del poema, parece que los dos últimos versos desentonan, al pedirle Shakespeare al joven que no le recuerde para que no se rían de él. Creo que bajan en cierta medida la intensidad dramática del texto anterior. En cualquier caso, es un soneto triste y hermoso.

                      Soneto LXXI
No llores más tiempo por mí cuando haya muerto
que el que escuches la grosera y plomiza campana
avisando al mundo de que me he marchado
de este mundo vil, para habitar con los más viles gusanos:
no, si lees esta línea, no te acuerdes
de la mano que la escribió; porque te quiero tanto
que prefiero ser olvidado en tus dulces pensamientos,
si el pensar en mí te puede traer tristeza.
Oh, digo, si aciertas a dar con este verso
cuando yo a lo mejor esté confundido con el barro,
ni se te ocurra mi pobre nombre repetir,
deja en cambio que tu amor decaiga con mi vida;
no sea que el sabio mundo escrute tu duelo
y por mi causa, de ti se burle tras haberme ido.

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