lunes, 4 de abril de 2011

Soneto LXX: el ornamento de la belleza es la sospecha

El poeta defiende al amado de los que le vituperan y quieren empañar su imagen. La conclusión es que si la difamación no le afecta seguirá manteniendo su carisma y conquistando todos los corazones ("If some suspect of ill masked not thy show/Then thou alone kingdoms of hearts shouldst owe").

                     Soneto LXX
El que seas acusado no es un defecto tuyo
pues el blanco de la difamación siempre fueron los apuestos;
El ornamento de la belleza es la sospecha,
un cuervo que vuela en el más dulce aire del cielo.
Así que siendo bueno, la difamación tendrá que reconocer
tu valía superior, mientras eres cortejado por el tiempo;
porque el cancro adora corromper los más dulces capullos
y tu representas una juventud pura sin mácula.
Has atravesado la emboscada de los días juveniles,
bien al no ser atacado, bien por resultar victorioso al ser acusado;
sin embargo, estas alabanzas no son suficientes
para amordazar la envidia que constantemente crece:
si alguna sospecha de mal no enmascara tu apariencia
entonces solamente tú poseerás reinos enteros de corazones. 

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