miércoles, 30 de marzo de 2011

Soneto LXVIII: su mejilla es el mapa de los días pasados

Este soneto y el anterior combaten la falsificación de la belleza por medio de cosméticos y postizos, tan de moda en la Inglaterra del siglo XVI. Es por tanto una crítica tanto a los usos estéticos de la época como un rechazo pesimista a la época en sí. Lo raro es que Shakespeare se permitiera criticar usos propios de la reina, que luchaba con toda suerte de artificios cosméticos contra su vejez, dado lo próximo que estaba a la corona a través de su actividad teatral. Es cierto lo que dice el poema de que se hacían postizos de las cabelleras de los muertos en la Inglaterra isabelina.

                        Soneto LXVIII
Así, su mejilla es el mapa de los días pasados,
cuando la belleza vivía y moría como ahora las flores,
antes del nacimiento de estos signos bastardos de hermosura
o de que éstos osasen habitar un semblante vivo;
antes de que las doradas trenzas de los muertos,
propiedad de los sepulcros, fuesen esquiladas
para vivir una segunda vez en una segunda cabeza;
antes que la belleza del muerto vellón haga feliz a otro:
en él se ven todas las sagradas horas arcaicas,
sin ornamentación, su esencia y verdad,
no creando un verano del verde ajeno,
ni robando a un viejo para vestir la nueva belleza;
y a él la Naturaleza le atesora como mapa,
para mostrar al falso arte lo que fue la belleza antiguamente.

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