martes, 29 de marzo de 2011

Soneto LXVII: buscar encubiertamente sombras de rosas

Un nuevo ciclo de sonetos se abre con el 67 cerrándose en el 70. El tema en este caso es la perfección del joven enfrentada a la corrupción y podredumbre del mundo. Estos poemas se cuestionan el porqué de la relación de la belleza del amado con un mundo hipócrita que solamente puede contaminarle y llevarle a la perdición. Según Shakespeare, la naturaleza ya ha gastado todo su poder, está en bancarrota ("now Nature bankrupt is") y se alimenta de grandes obras pasadas, como la belleza del joven.

Este comentario es muy aventurado, pero podría haber un doble sentido en esta línea de sonetos relacionado con la vejez de Isabel I y la preocupación de la nación por su falta de descendencia y el final de la casa Tudor. Más adelante hay alusiones a postizos capilares y al maquillaje excesivo: intentar mantener fresco lo que se marchita. También podría ir en este sentido todo el tema de la carencia de poder de la naturaleza, a la que se acusa de no poder ya crear esplendor y belleza; podría ser una alusión a la decadencia de la corona británica.

            Soneto LXVII
Ah, ¿por qué debería corrupto vivir,
y con su conducta bendecir la impiedad
de forma que por él cobre ventaja el pecado
y se embellezca con su compañía?
¿Por qué deberían las falsas pinturas imitar su mejilla
y robar una apariencia muerta de su vivo color?
¿Por qué la pobre belleza debe buscar encubiertamente
sombras de rosas, cuando su propia rosa es verdadera?
¿Por qué debería vivir, ahora que la Naturaleza está en bancarrota
y carece de sangre para ruborizar las vivas venas? 
Porque ella no tiene ahora más hacienda que él
y, aunque orgullosa de muchos, vive de sus ganancias.
Oh, le atesora a él, para mostrar la riqueza que tuvo
en días ya pasados, anteriores a estos últimos tan malos.


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