jueves, 24 de marzo de 2011

Soneto LXIV: el Tiempo vendrá y se llevará a mi amor

Continúa la descripción de la devastación del paso del tiempo sobre las cosas y las personas. En este caso, a diferencia del soneto anterior, el poeta no plantea el consuelo de la supervivencia de la belleza del joven a través de estos versos. Esta pieza tiene un aire mucho más triste y desolador.

                      Soneto LXIV
Al haber visto desfigurar por la fiera mano del tiempo
el coste ostentoso de una anterior edad enterrada;
cuando a veces veo arrasadas altas torres
y el eterno metal esclavizado por la furia mortal;
cuando he contemplado al voraz océano
ganarle ventaja al reino del litoral,
y la tierra firme ganar sobre el mar abierto,
atesorando con pérdidas, y perdiendo con ganancias;
Cuando he podido ver tales cambios de estado,
o un mismo estado arruinado hasta el declive;
la ruina me ha enseñado a reflexionar esto,
que el Tiempo vendrá y se llevará a mi amor.
Este pensamiento es como una muerte, al no poder
sino llorar por tener aquello que se teme perder.

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