jueves, 3 de marzo de 2011

Soneto LIV: cuánto más hermosa tu belleza parece

En este caso, se compara al joven con una rosa, como en el Soneto I. Es una imagen de la verdadera belleza, la interior, frente a la aparente. El tema de la inmortalidad de la belleza del joven a través de la pluma del poeta también ha aparecido mucho anteriormente.


                          Soneto LIV
¡Oh, cuánto más hermosa tu belleza parece
gracias a ese dulce ornamento que aporta la verdad!
La rosa se muestra bella, pero más bella la consideramos
por esa dulce esencia que en ella reside.
Los escaramujos presentan una tonalidad tan viva
como la perfumada tintura de las rosas,
exhiben semejantes espinas y juguetean igualmente libres
cuando el aliento del verano abre sus enmascarados brotes:
pero, como su virtud se limita a la apariencia,
viven sin recibir cortejo y se marchitan inadvertidos;
mueren en soledad. Con las dulces rosas no sucede;
de sus dulces muertes se extraen dulces esencias:
y lo mismo contigo, hermoso y adorable joven,
cuando la belleza desaparezca, mi verso destilará tu verdad.


No hay comentarios:

Publicar un comentario