martes, 1 de febrero de 2011

Soneto XXXV: me corrompo al suavizar tu falta

Sigue la línea de reproches al joven de los dos sonetos anteriores. Por desgracia, no tenemos información acerca de si es un tema de infidelidades o si es mera desatención hacia el poeta. Aquí introduce Shakespeare el lenguaje, la terminología legal ("thy adverse party is thy advocate") en la que estaba versado porque litigió, igual que su padre, porque fuese reconocido el escudo de armas de su familia.

                           Soneto XXXV
No sufriré más agravio por aquello que has hecho;
las rosas tienen espinas, y las plateadas fuentes barro;
las nubes y los eclipses ocultan tanto a la luna como al sol,
y el nauseabundo cancro vive en los más dulces capullos.
Todos los hombres cometen fallos, e incluso yo en esto,
permitiendo tu abuso al justificarlo con comparaciones;
corrompiéndome yo mismo al suavizar tu falta,
excusando tus pecados reduciendo su importancia:
porque frente a tu delito sensual yo invoco a la razón,-
tu ministerio fiscal es a la vez tu abogado,-
y contra mi propia persona emprendo una demanda.
Tamaña guerra civil enfrenta a mi amor y a mi odio,
que me obliga a convertirme en el cómplice
de ese tan dulce ladrón que amargamente me roba.  

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