lunes, 21 de febrero de 2011

Soneto XLVII: final de la contienda entre ojo y corazón

En este soneto el corazón y el ojo del poeta sellán la paz de la guerra que iniciaron en el poema 46. Un acuerdo simbólico entre los órganos que hace que Shakespeare lleve con más ánimo la ausencia de su joven amante.

                  Soneto XLVII
Mi ojo y mi corazón a un acuerdo han llegado,
y ahora cada uno de ellos hace favores al otro.
Cuando el ojo mío desespera por una mirada,
o el enamorado corazón se ahoga entre suspiros,
con la imagen de mi amado se recrea mi ojo,
y a tan suntuoso banquete invita a mi corazón;
otras veces mi ojo es el invitado de mi corazón,
y comparte sus pensamientos de amor:
así que, bien por tu imagen o por mi amor,
aun ausente siempre te encuentras junto a mí;
pues nunca estás más allá del alcance de mis pensamientos,
y yo siempre estoy con ellos, y ellos siempre contigo;
y, si están dormidos, tu imagen en mi vista
despierta a mi corazón para solaz del corazón y del ojo.  

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