jueves, 17 de febrero de 2011

Soneto XLV: dos de los cuatro elementos

En la época de la física preatómica, cuatro eran los elementos, derivados de los escritos de Aristóteles, que se creía formaban el univeso: tierra, agua, aire y fuego. Shakespeare en este poema juega con dos de ellos, el aire y el fuego, para ilustrar las relaciones a distancia con su amado.Toda la materia estaba compuesta de estos cuatro elementos, según las creencias de la época isabelina, y si te privaban del aire y del fuego, el pensamiento y le deseo, el cuerpo cae en la melancolía y la decandecia. El poeta se comunica con su amado en la distancia a través del aire y el fuego a modo de mensajeros; cuando regresan con noticias del joven, él se anima, y cuando les manda de vuelta, se hunde en la melancolía. Precioso.

                        Soneto XLV
Los otros dos, el ligero aire y el fuego purgador,
están también contigo, allá donde yo me encuentre;
el primero mi pensamiento, el otro mi deseo,
éstos, presentes-ausentes se deslizan con presteza:
porque cuando estos rápidos elementos se han ido
en tierna embajada de amor hasta ti,
mi vida, estando constituida por cuatro, con sólo dos
se hunde hacia la muerte, oprimida por la melancolía;
así estaré hasta que la composición de la vida sea sanada
por esos dos veloces mensajeros de vuelta de ti,
quienes en este momento han retornado, seguros
de tu buena salud, y así me lo han relatado:
dicho esto, me alegro; pero entonces, ya no tan contento,
les mando otra vez de vuelta, e inmediatamente entristezco.

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