miércoles, 16 de febrero de 2011

Soneto XLIV: me mata la idea de que no soy pensamiento

Otro soneto de separación. Shakespeare lamenta la distancia que les separa como amantes y se queja de ser materia que le impide viajar hasta su joven, como si fuese una idea.

                     Soneto XLIV
Si la grosera sustancia de mi carne fuese pensamiento,
la injuriosa distancia no obstaculizaría mi camino;
porque entonces, a pesar de la distancia, sería transportado,
desde las más remotas fronteras, hasta donde tú estás.
No importaría, entonces, el que mi pie pisase
la más distante tierra encontrándose alejado de ti;
pues el ágil pensamiento puede saltar tanto el mar como la tierra,
en cuanto concibe su lugar deseado de destino.
Pero, ¡ay!, me mata la idea de que no soy pensamiento,
para poder cubrir cantidades de millas cuando tú te has ido,
pero al contrario, al estar tan compuesto de tierra y agua,
debo atender con mis quejas los caprichos del tiempo;
no recibo nada de unos elementos tan lentos  
excepto pesadas lágrimas, insignias del dolor de ambos.

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