martes, 15 de febrero de 2011

Soneto XLIII: los días parecen noches hasta que pueda verte

El XLIII inicia una serie de sonetos de ausencia, de alejamiento del amado, que abarca hasta el LII, excluyendo el XLIX. En ellos el poeta recrea al joven en la distancia, no sabemos si producida por las infidelidades expuestas en la serie de sonetos precedente.

Es éste un soneto fuertemente anclado en la antítesis: noche y día, ver y no ver, sombra y forma, muerte y vida... Son temas muy vinculados al Mito de la Caverna que expone Platón en "La República", que tiene su fundamento en la dicotomía entre un mundo real ideal que no perciben los sentidos y el falso mundo de sombras temblorosas que asociamos erroneamente con la realidad.

                   Soneto XLIII
Cuanto más los entorno, mejor ven mis ojos,
porque durante el día contemplan cosas banales;
pero cuando duermo, en sueños te miran a ti,
y brillando en la oscuridad, se proyectan en la oscuridad.
Entonces en tu caso, cuya sombra ilumina las sombras,
¿cómo puede la esencia de la que emana tu sombra
concebirse en el día radiante, con tu todavía más radiante luz,
cuando incluso ante ojos invidentes tu sombra resplandece tanto?
¿Cómo pueden, digo, ser bendecidos mis ojos
con poder contemplarte en pleno día,
cuando en la noche cerrada tu bello reflejo imperfecto
permanece en unos ojos sin mirada, a través del sueño profundo? 
Todos los días parecen noches hasta que pueda verte,
y las noches días radiantes, cuando los sueños te me muestran.


2 comentarios:

  1. gracias!! estaba sufriendo con las traducciones que tengo.

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  2. Muchas gracias por el comentario. Me alegra de que mi traducción le hay servido a alguien.

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