sábado, 12 de febrero de 2011

Soneto XLI: reprime tu belleza y tu juventud descarriada

Continúa la tensión sexual en el triángulo compuesto por el poeta, su joven amante y una mujer que se ha entrometido entre los dos seduciendo al joven (o a los dos, como dejaba entrever el soneto precedente). Sin embargo, Shakespeare exculpa al joven de toda culpa pues resulta lógico su belleza y su edad atraigan a mujeres depredadoras. Le pide por tanto (supongo que sin mucho éxito) que reprima ambas ("And chide thy beauty and thy straying youth") y que no se deje llevar por la tentación.

                      Soneto XLI
Esas pequeñas faltas que la libertad comete,
cuando estoy algún tiempo ausente de tu corazón,
se ajustan perfectamente a tu belleza y a tu edad,
porque la tentación siempre te persigue donde vayas.
Gentil eres, y en consecuencia objetivo a conquistar,
bello eres, y en consecuencia presa del acoso;
y cuando una mujer seduce, ¿qué hijo de mujer
la abandonará amargamente antes de que ella haya vencido?
¡Ay de mí! Pero podrías respetar mi lugar,
y reprimir tu belleza y tu juventud descarriada,
que te llevan en su perdición incluso allí
en donde te ves abocado a romper un doble compromiso;
el de ella, al tentarla tu belleza atrayéndola hacia ti,
el tuyo, por tu belleza que te lleva a engañarme.

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