miércoles, 9 de febrero de 2011

Soneto XL: llévate todos mis amores

Uno de los sonetos más patéticos de toda la serie. Parece ser que el joven le ha robado la amante a Shakespeare y éste, en vez de cabrearse se humilla más aún, cediéndole a la susodicha, invocando el gran amor que le tiene. Se ve al poeta francamente dolido de que le quiten "toda su pobreza" ("all my poverty"), en alusión a que la pasión que siente por esta dama ni se acerca a lo que siente por el joven. En los últimos cuatro versos parece recuperarse, o fingir un ánimo, perdonando todas las ofensas por amor a él. En el momento en que en el culebrón entran terceras personas esto se pone aún más interesante.

                              Soneto XL
Llévate todos mis amores, mi amor, sí, llévatelos todos:
¿qué más tienes ahora de lo que tenías anteriormente?
Ningún amor, mi amor, al que genuinamente puedas llamar amor:
todo lo mío era tuyo antes de que tuvieras esto de más.
Entonces, si por mi amor a ti, a mi amante te entrego,
no te puedo culpar por hacer uso de mi amante;
sin embargo, eres culpable si te has engañado a ti mismo
al haber gozado de aquello que habías rechazado.
Yo perdono tu apropiación, gentil ladrón,
a pesar de que te llevas toda mi pobreza;
y sin embargo, el amor sabe que es mayor el dolor
de soportar el daño del amor, que el de una injuria previsible.
Lascivo encanto, en quien se muestra todo mal,
mátame con perfidia; aún así no seremos enemigos. 

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