martes, 25 de enero de 2011

Soneto XXXI: los antiguos amores están en ti

El presente soneto plantea el tema de que los antiguos amores de William Shakespeare se encuentran ahora dentro de su joven amante actual. Las pasiones anteriores no se han perdido; eran preludio del gran amor que siente ahora por el joven.

                     Soneto XXXI
Tu pecho se enriquece con todos los corazones,
que yo al echar de menos he supuesto muertos,
y allí reina el amor, y todos los adorables atributos del amor,
y todos esos amigos que pensé que estaban enterrados.
¡Cuántas lágrimas devotas y generosas
ha robado de mis ojos el querido y devoto amor,
como tributo a los muertos, los que ahora parece
que se han ido, y que yacen escondidos en ti!
Tú eres el sepulcro en donde vive el amor enterrado,
engalanado con los trofeos de mis amores desaparecidos,
quienes te transmitieron todas las partes de mí;
esa deuda mía a muchos es ahora solamente tuya:
las imágenes que amaba de ellos las veo en ti,
y tú (todos ellos) tienes la totalidad de mí.

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