martes, 18 de enero de 2011

Soneto XXVI: mi andrajoso amor hacia ti

El XXVI es un soneto en donde el poeta se confiesa vasallo del joven y abiertamente indigno de él. Parece un ejemplo clásico del amor cortés.


                   Soneto XXVI
Señor de mi amor, a quien en relación de vasallaje
tu virtud ha atado fuertemente a mi deber,
a ti te envío esta embajada escrita,
como testimonio del deber, no para mostrar mi ingenio:
deber tan grande, que con un ingenio tan pobre como el mío
puede hacerla parecer vacía, al carecer de palabras para expresarla,
pero que espero que con buena inspiración por tu parte
en lo profundo de tu alma, aún desnuda, podrás guardarla;
hasta que cualquiera que sea la estrella que guía mi destino
se oriente graciosamente hacia mí en conjunción favorable,
y vista de gala mi andrajoso amor hacia ti,
para presentarme digno de tu dulce atención:
entonces osaré presumir de cómo te amo;
hasta entonces, no asomaré allí donde puedas ponerme a prueba.

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