lunes, 17 de enero de 2011

Soneto XXV: frente a la gloria efímera

El soneto que nos ocupa habla de la gloria y de lo fácil que es perderla, pero Shakespeare no necesita nada de eso porque ya tiene a su amor. Dicen los comentaristas que el guerrero al que hace alusión podría ser un personaje histórico de la época, en concreto, Sir Francis Drake (muerto en 1596), el Earl of Essex (decapitado en 1601) o Sir Walter Raleigh (que cayó en desgracia en 1602).




                             Soneto XXV
Dejad que aquellos que reciben el favor de sus astros
presuman del honor público y de orgullosos títulos,
mientras que yo, al que la fortuna priva de semejante gloria,
desapercibido me solazo en lo que más valoro.
Los favoritos de los grandes señores despliegan sus bellos pétalos
pero lo hacen como la caléndula ante los ojos del sol;
y en su interior yace enterrado su orgullo,
porque ante un ceño señorial muere toda su gloria.
El guerrero herido, de famoso batallar,
después de mil victorias, una vez lacerado,
es borrado completamente del libro del honor,
y todos los demás olvidan por qué luchó:
sea entonces yo feliz, que amo y soy amado,
estando donde no me puedo ir ni de donde me pueden quitar.

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