sábado, 22 de enero de 2011

Soneto XXIX: en desgracia por la fortuna

Shakespeare se lamenta de su mala fortuna, no sabemos si en sentido literario y estilístico o si realmente escribió este soneto en una época mala de su vida.

                                Soneto XXIX
Cuando, en desgracia por la fortuna y a los ojos de los hombres,
yo en soledad me lamento de mi condición de marginado,
y perturbo al sordo cielo con mis quejas estériles,
y me contemplo a mí mismo, y maldigo mi destino,
deseando ser como un hombre más rico en esperanza,
parecerme a él, como él en posesión de amistades,
anhelando las capacidades de ese hombre, y sus influencias,
que menos se enfrentan con lo que yo más disfrutaba;
y sin embargo, entre estos pensamientos que casi desprecio,
casualmente me vienes a la mente, y entonces mi estado de ánimo
(como ocurre con la alondra cuando se eleva al alba
desde la tierra oscura) cantan himnos a las puertas del cielo:
porque el recordar tu dulce amor me trae tanta riqueza,
que me río de pensar en cambiar mi posición por la de los reyes.

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